El señorito Wert luce una jeta de chulo que no se la salta un gitano (un payo tampoco). Le va la provocación, necesita sentirse señalado, ser centro de la discordia, ojo del huracán. Tiene todos los indicios del psicópata (no digo que lo sea por completo, digo que parece serlo), pues no empatiza ni con los geranios, goza cuando hace sufrir a los demás, se mofa de cuantos humilla. Y si alguien, al fin, le soltara una hostia, es casi seguro que no conseguirá sino reconfortarle. Además es pedante y soberbio, cualidades que suelen ir juntas cuando la inteligencia escasea. Con un perfil como este, de haber nacido en EEUU, lo normal hubiera sido que acabara atracando gasolineras pero, como nació en España, aquí lo han nombrado ministro de Educación, Cultura y Deportes.La cosa tiene su lógica si lo miramos desde el lado del actual Gobierno Destroyer, rehén de la Troika: puesto que la consigna de Rajoy era terminar con todos los avances sociales, nada mejor que una panda de psicópatas al servicio de la gran banca... Pero manteniendo la compostura, que es aquello que la derecha siempre confundió con educación. Y no hay más que ver a Wert para entenderlo. Este ejemplar mutante puede cargarse veinte años de progreso universitario sin mover un sólo músculo facial, apenas el de la risa. Eso es para él compostura, o sea educación. Ministro de Desmontar la Cultura, enarca las cejas mientras retira toda ayuda institucional al cine, al teatro, a la música, a las letras... matando con un IVA inflado cada suspiro de España. Y de Deportes, ministro desorientado, pues confunde boxeo con religión y segrega por sexo a los niños en las escuelas católicas concertadas, o sea que financia con impuestos laicos la sinrazón empresarial de los fanáticos opusdeístas y los estultos rituales de la clase media católica, a la sazón cagadita de miedo porque ve acercarse la línea divisoria de la probreza. Wert jugó una vez al fútbol, en la consola, y ya entonces le pitaron un penalti. Sabe tanto de Deportes como su presidente Mariano de pesca submarina, una sabiduría que en ambos casos tiende a cero. No sería de extrañar que en breve promocionara el balconing como nuevo deporte nacional. En fin, temiendo estoy que este potencial atracador de gasolineras acabe arrumbando todo lo que España tenía de bueno en Educación, Cultura y Deportes. Dado que no parece probable que el submarinista Rajoy mande a Wert a la mierda -pues él le nombró ministro-, sugiero que seamos los ciudadanos quienes nos hagamos a nosotros mismos ese favor. ---- Véase: 16 centros en Cataluña, 11 colegios en Madrid, siete en el País Valenciano, cinco en el País Vasco, cinco en Galicia, tres en Castilla León, tres en Navarra, dos en Murcia, uno en Cantabria y uno en La Rioja. Estos 54 centros, gracias al especial antojo del señorito Wert, tendrán ayudas públicas durante el curso 2013/2014, pese a ser centros privados o concertados y tener aulas diferenciadas, unas para los niños y otras para las niñas... esto es, pese a incumplir la Constitución. |
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